Industria Sostenible

Farm celebra medio millón de árboles nativos plantados

Con el éxito del programa de reforestación y varias acciones más, la marca de ropa reafirma su compromiso con la agenda de la sostenibilidad

Tenían la idea de plantar mil árboles por día. Y funcionó. En junio de 2022, Farm recibió el Premio Estrategia ODS Brasil 2022, en la categoría Sector Privado, por el programa de reforestación “Mil árboles por día, todos los días”. El reconocimiento que le ha conferido la coalición Estrategia ODS (que reúne a la sociedad civil, el sector privado, los gobiernos y la academia para discutir la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en Brasil) es una prueba más del compromiso de la empresa con la conservación del medio ambiente.

Según su último informe de sostenibilidad, de 2021, Farm ha avanzado “en todos los aspectos de la Agenda ESG y ampliado su entendimiento acerca de lo que significa ser “una marca que crece de la mano de la sostenibilidad, la diversidad y la igualdad”.

Éxito.– Por ahora, el programa “Mil árboles por día, todos los días” es el principal destaque de la agenda sostenible de Farm. La iniciativa que concertaron la marca en Brasil y Farm Global fue lanzada en septiembre de 2020 y, al final del año pasado ya había celebrado la siembra de 513 mil árboles en cuatro biomas brasileños: Amazonía, Caatinga, Cerrado y Mata Atlántica. Con ello, la empresa afirma haber reforestado y recuperado una superficie de más de tres millones de metros cuadrados con 200 especies de árboles autóctonos, produciendo reflejos en el hábitat de unos dos mil animales silvestres.

Para hacerlo, el programa de reforestación cuenta con importantes socios como la ONG One Tree Planted (que se enfoca en la reforestación global), la fundación holandesa Renature, la Sociedad para la Investigación de la Vida Silvestre y la Educación Ambiental (SPVS), el Instituto de Conservación y Desarrollo Sostenible de la Amazonía (Idesam), la Fundación SOS Mata Atlântica, el Ecoparque Tedesco, el Instituto de Investigaciones Ecológicas (IPÊ), la ONG Assobio (para regeneración del Cerrado), la empresa Anjos do Sertão (para reforestación del estado de Piauí con árboles de marañón), y el pueblo indígena Yawanawa.

Para fines de 2022, Farm tiene la expectativa de alcanzar la marca de un millón de árboles plantados a través del programa. Son acciones como esta las que refuerzan la ideología y la inspiración de la empresa: celebrar la biodiversidad brasileña, traducida en colores, texturas y olores.

Balance.– En 2021, la facturación bruta de Farm fue de casi R$ 900 millones, con más de 5,3 millones de prendas vendidas. En ese escenario, el informe de sostenibilidad de la marca ofrece un resumen de los resultados de la empresa en el período con respecto al medio ambiente: compensación de 10.724 toneladas de carbono; inversión de aproximadamente R$ 91 mil en la protección de la fauna silvestre; ahorro de siete millones de litros de agua en la producción de prendas de mezclilla; y donación de 21,9 toneladas de retazos de tela.

A su vez, Farm Global fue responsable de compensar 2.439 toneladas de carbono a través del carbon free shipping (expresión inglesa que literalmente significa transporte neutral en carbono), mediante prácticas que producen cero dióxido de carbono.

Del mañana.– El exitoso programa de reforestación “Mil árboles por día, todos los días” dio lugar al lanzamiento del proyecto “Árboles del mañana”, que tiene como objetivo construir la primera almáciga de plantas destinadas a la forestación de áreas urbanas en Río de Janeiro. Dicha acción es una asociación entre Farm y la Fundación Parques y Jardines y el Departamento de Medio Ambiente de Río de Janeiro. En total, diez mil plantones están siendo cultivadas en la almáciga de Fazenda Modelo, en el barrio de Guaratiba, Zona Oeste de Río de Janeiro. Cuando alcancen 1,5 metros de altura, los plantones serán trasplantados en la capital de Río de Janeiro.

“Más que nuevas plántulas, estamos sembrando, a diario, un futuro cada vez más circular y responsable, devolviéndole a la naturaleza gran parte de la inspiración que ella nos brinda”, dice la directora creativa de Farm, Katia Barros.

Carbono neutro.– La siembra de nuevos plantones permitió a la marca neutralizar también la emisión de gases de efecto invernadero de toda su cadena productiva. Desde la creación de los estampados hasta la entrega de las prendas, Farm afirma que, de 2021 a esta parte, ha conseguido compensar todas sus emisiones de CO2, volviéndose 100% neutral en carbono.

Asimismo, la compañía lanzó recientemente “Farm en la nube”, su primera tienda neutra en carbono, un espacio virtual de 360 grados que simula la experiencia de visitar una tienda física.

Acciones integradas.– “Tomamos la decisión de tener la sostenibilidad como hilo conductor de todas nuestras acciones, y nos hemos sumergido profundamente en este trabajo”, dice el jefe de Marketing de Farm, Diego Francisco, quien agrega que “cuidar el medio ambiente y las personas que impulsan el negocio será la pauta para los próximos años”.

Según Francisco, Farm ha ascendido recientemente en el Índice de Transparencia de la Moda, un informe del movimiento global Fashion Revolution. El documento analizó cómo 50 grandes marcas del mercado brasileño han brindado información sobre sus políticas, prácticas e impactos sociales y ambientales en sus propias operaciones y en sus cadenas de suministro. Además, la empresa está trabajando para recibir la Certificación como Empresa B, del Sistema B Brasil, que evalúa el desempeño social y ambiental de la empresa en el curso de su operación.

Responsabilidad.– Farm también asegura que, con cada colección lanzada, crece el porcentaje de sus productos que están elaborados con materias primas responsables. Econyl®, por ejemplo, es un nailon 100% regenerado hecho a partir de residuos de los océanos y de vertederos. El material ha recibido la certificación reconocida a nivel mundial Oeko-Tex, de la International Association for Research and Testing in the Field of Textile Ecology (o Asociación Internacional para la Investigación y el Análisis en el campo de la Ecología Textil), que acredita que no contiene productos químicos nocivos para la piel y el planeta.

Los pantalones de mezclilla Re-FARM, lanzados en 2019 – una de las primeras líneas de la marca en adoptar materia prima sostenible–, están hechos con algodón brasileño responsable, cultivado sin necesidad de riego. Según la empresa, la producción de la mezclilla Re-FARM consume menos agua y energía (en comparación con la producción común) porque, en el lavado industrial, se utilizan químicos biodegradables a través del proceso Green Screen (certificación internacional). De esta manera, en comparación con la fabricación de mezclilla común, el impacto total de la tela Re-FARM desde su lanzamiento hasta finales de 2021 fue el siguiente: para producir 162 mil prendas se utilizaron 6 millones de litros de agua menos y se ahorraron 133 mil kWh de energía eléctrica

Circular.– Para promover la circularidad, Farm afirma que ha estado invirtiendo, desde 2016, en procesos, alianzas y líneas que aprovechen las telas en stock. También ha considerado la logística inversa de prendas. Para las prendas con defectos, la marca apuesta por el upcycling, práctica de reutilizar materiales que de otro modo serían desechados.

Uno de los socios en este esfuerzo es la Red Asta, una empresa social que transforma retazos de tela en materia prima para artesanas. En 2021 se donaron 10 toneladas de retazos, que beneficiaron a más de un centenar de nanoempresarios de la red.

Otras alianzas que ha firmado Farm son con la Oficina Muda, una empresa multimarca de moda sostenible upcycling, el Re-Farm + Re-roupa, un proyecto que desarrolla colecciones especiales a partir de retazos de prendas y accesorios, y Enjoei, una plataforma de productos usados, que fomenta el consumo de segunda mano.

Otras acciones.– Desde 2019, Farm tiene una alianza con el Instituto Vida Livre, que desarrolla proyectos para la rehabilitación y preservación de la fauna silvestre. En 2021, la empresa donó más de 27 mil reales para acciones como la liberación de 20 guacamayos maracaná y la personalización de las cajas de liberación de los animales. Una asociación con la ONG Ampara Silvestre se centra en especies en peligro de extinción, apoyando proyectos de reintroducción para equilibrar la biodiversidad.

En 2021, Farm celebró una nueva edición de su semana Green Friday, que desde 2018 destina recursos a causas medioambientales. En la edición de 2018, los recursos se destinaron a acciones de reforestación con las organizaciones SOS Mata Atlântica e Idesam. En 2019, el proyecto colaboró con ONGs que realizan acciones para limpiar los océanos. En 2020 y 2021 se destinaron recursos a la reforestación a través de la campaña “Mil Árboles por día, todos los días”, con la siembra de banano, piña y marañón en sistemas agroforestales.

Diversidad.– En el paraguas de la sostenibilidad de Farm también se encuentra el proyecto Re-Farm Cria, cuyo objetivo es hacer que la marca sea más diversa. La convocatoria pública del proyecto fue lanzada en sociedad con el Instituto Precisa Ser, que tiene como objetivo fortalecer colectividades y organizaciones sin fines de lucro en toda la ciudad de Río de Janeiro y en otras capitales brasileñas. La acción destinará R$ 800.000 a iniciativas de jóvenes de entre 15 y 29 años que viven en territorios periféricos brasileños, cuyos proyectos deben estar alineados con uno de sus cuatro ejes de acción: Creatividad, Educación, Equidad y Moda.

En total, se inscribieron más de 300 proyectos de todas las regiones del país. Entre los seleccionados se encuentran un proyecto de curso de capacitación sobre vestimenta indígena en Goiás y uno sobre un círculo de información y talleres para mujeres embarazadas en la periferia de Río de Janeiro. También se contempla realizar un festival de rap en la ciudad de Natal, una revista enfocada en narrativas de comportamiento dirigidas a la audiencia negra y LGBTQIA+ de São Paulo, y un taller de fotografía en Brasilia.

 

Entrevista rápida con Diego Francisco, encargado de Marketing de Farm

Indústria Verde.- Cuando se fundó, ¿Farm ya tenía la intención de realizar prácticas relacionadas con una mayor sostenibilidad en la producción y comercialización de sus productos?

Diego Francisco.- Farm se fundó en 1998 y gran parte de los debates posteriores sobre sostenibilidad también acompañaron el crecimiento de la marca. Tenemos un hito especial, a partir de 2016, en el que nos profundizamos para entender nuestra cadena productiva: mejorar el uso de materias primas más responsables y enumerar las prioridades para un cambio significativo y profundo. Establecimos metas internas y ampliamos nuestra red de contactos; creamos proyectos de gestión de residuos, y llevamos a cabo la auditoría y regularización de toda la cadena productiva, incluyendo la adopción de materias primas certificadas.

IV.– ¿Se puede decir que las acciones de sostenibilidad de Farm son intrínsecamente brasileñas, siguiendo la idea de brasilidad que la marca presenta al mundo, o son de aplicación universal?

DF.– Adoptamos prácticas reconocidas internacionalmente y buscamos alianzas a nivel global. En nuestra operación internacional, cada compra se traduce en la siembra de un árbol; la compensación a través de bonos de carbono también es una iniciativa internacional, como lo es la plantación, pero no podíamos dejar de lado nuestra brasilidad. El último año sembramos – a través de sistemas agroforestales – banano en alianza con el pueblo Yawanawa; marañón en el interior de Piauí, con el apoyo de la organización Anjos do Sertão; y piña, en alianza con el Instituto para la Conservación y el Desarrollo Sostenible de la Amazonía, Idesam, en el norte del país.

IV.– ¿Qué caminos indica la empresa para la industria brasileña en términos de evolución hacia un mundo más social y ambientalmente responsable?

DF.– La sostenibilidad debe ser uno de los pilares de cualquier negocio y, dado que hemos hecho de esta elección una prioridad, este es un camino inmensamente profundo y placentero. Estamos orgullosos de mejorar nuestros índices cada año, conocernos mejor y acceder a nuevas formas de hacer las cosas.