Industria Sostenible

Aprende a desechar correctamente las mascarillas desechables

Por ser material contaminado, no se pueden reciclar. Sin embargo, si se descartan en el medio ambiente, se convierten en una seria fuente de contaminación


Entre tantos desafíos, la pandemia de covid-19 ha traído un problema inesperado: las mascarillas quirúrgicas descartadas irresponsablemente. Desafortunadamente, en todo el mundo, después de ser usados y desechados, estos materiales de protección se han convertido en un foco de contaminación ambiental y una amenaza más para la vida de las personas y los animales en la tierra, los ríos y los océanos. Pero, ¿cómo se deben desechar las mascarillas?

Producidas en general en tejido sin tejer sintético (TNT), las mascarillas más recomendadas por los organismos de salud pública son desechables después de algunos usos y, lamentablemente, no se pueden reciclar por ser material contaminado.

“Las mascarillas desechables están hechas de material sintético: si bien el TNT es una fibra plástica (un tipo de polímero) cuando se aplica a las máscaras, necesariamente se convierte en residuo”, dice Fernanda Daltro, gerente ejecutiva de Compromisso Empresarial para Reciclagem (Cempre), una asociación dedicada a promover el reciclaje de residuos sólidos en Brasil. Fernanda reitera que las mascarillas no son reciclables y pueden cargar contaminantes; por lo tanto, deben desecharse como desecho, en la basura común, bien cerradas en una bolsa plástica.

Hecha esa advertencia, la gerente de Cempre menciona un dato importante: “Las mascarillas perdidas en el medio ambiente son una fuente de contaminación plástica, por lo tanto, pueden causar la muerte de los animales: Es importante romper los elásticos para que no se enreden en las patas, picos o bocas de los animales.”

Recomendaciones.– En marzo de este año, la Asociación Brasileña de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (Abes) publicó un folleto con recomendaciones para la gestión de residuos en situación de pandemia.

Según el documento, lo más importante es recordar que la mascarilla protectora desechable nunca debe ser tirada con los residuos reciclables. Los materiales de protección para pacientes en aislamiento en el hogar (y de quienes los cuidan) deben desecharse en dos bolsas de plástico resistentes, una dentro de la otra. Con la mascarilla ya en la bolsa de plástico doble, sin llenarla demasiado, hay que cerrarla bien, con un nudo o precinto, y tirar el material a la basura del baño. El uso de dos bolsas garantiza una mayor protección en todas las etapas del trayecto de estos residuos –manipulación, recogida, transporte y destino final– y reduce el riesgo de contaminación de los profesionales implicados. Además, evita que las mascarillas desechables sean desviadas para una posible reutilización o tiradas a la naturaleza.

Una vez dentro de la bolsa doble, si posible, lo mejor es identificar el material y poner una advertencia, como “riesgo de contaminación”. Así, cerrado e identificado, el material se envía normalmente a la recogida de residuos municipales.

Microplásticos.– El gran problema inherente a las mascarillas desechables es que, como ocurre con cualquier otro plástico, el material sintético utilizado en su fabricación se degrada y se fragmenta en partículas micro o nanoplásticas –uno de los problemas ambientales más serios del mundo contemporáneo. Es muy difícil eliminar los microplásticos del medio ambiente, con lo cual acaban contaminando la naturaleza y poniendo en peligro la vida de personas y animales. ¿Cómo? A través de la cadena alimenticia. Hoy en día, muchos estudios han comprobado la presencia de microplásticos en pescado y otros alimentos cotidianos.

Estudio pionero.– En todo el mundo, investigadores tratan de encontrar una solución para la reutilización de las mascarillas desechables.

Las microfibras de las mascarillas pueden ser útiles en la industria del hormigón, por ejemplo. Hoy, ya es común agregar microfibras al hormigón de cemento para fortalecerlo, actuando en grietas microscópicas que eventualmente pueden conducir a la falla del material, pero son caras.

En un artículo reciente (“Upcycling waste mask PP microfibers in portland cement paste: Surface treatment by graphene oxide”), publicado en la revista científica Materials Letters, investigadores de la Universidad Estatal de Washington en Estados Unidos utilizaron mascarillas desechables para mejorar el concreto, llegando a un resultado sorprendente: una mezcla de cemento con material de mascarillas desechables es un 47% más fuerte que el cemento de uso común después de un mes de fraguado.

Sin embargo, mientras no se encuentra una solución para la reutilización de las mascarillas lo importante es que todos pongan de su parte para que estos importantes equipos de protección no se conviertan en una amenaza más para el planeta.