Industria Sostenible

Brasil es una referencia internacional en reciclaje de envases fitosanitarios

Sistema de logística inversa ejemplar alcanza la marca de 94 % de reutilización de los envases usados

Brasil es un líder mundial en materia de reciclaje de envases fitosanitarios. El 94 % de los envases de plaguicidas comercializados se destinan al reciclaje y el 6% restante se incineran, con lo cual el 100% del producto consumido en el país recibe un destino ambientalmente correcto. En 2021 se eliminaron correctamente 53,6 mil toneladas de envases vacíos.

“Actualmente, más de 60 países cuentan con sistemas de logística inversa de envases de plaguicidas. Brasil está por encima del 90 % de reciclaje, lo que lo convierte en líder en este segmento. Países como Francia, Canadá y Alemania reciclan entre un 70 % y 80 %. Japón y Australia tienen un índice del 50 % y EE.UU. en torno al 30 %”, afirma el director presidente del Instituto Nacional de Procesamiento de Envases Vacíos (inpEV), João César Rando.

Para alcanzar ese resultado, en 1992 la industria implementó, de forma voluntaria, un sistema de logística inversa para la eliminación de envases plásticos, poniendo en marcha el Sistema Campo Limpio (SCL).

“En aquel entonces, los envases se quedaban en el campo y eran una fuente de problemas. No se sabía qué hacer. Las orientaciones incluían cavar una zanja en la finca, cubrirla con plástico y enterrar los envases. O simplemente los tiraban en un rincón o los reutilizaban incorrectamente. Era un problema que existía y la industria empezó a buscar una solución”, explicó João Rando.

El SCL es administrado por el inpEv y cuenta con más de 260 asociaciones de reventa y cooperativas, que atienden alrededor de dos millones de fincas en todo el país. Hoy cuenta con más de 400 puntos para la recepción de los envases vacíos de pesticidas. Además de plástico, el inpEV también recibe y envía a reciclar cajas de cartón y envases metálicos.

Ciclo completo. – Hoy, la Ley 9974/2000 establece que el consumidor final del plaguicida debe lavar y devolver los envases vacíos del producto en el plazo de un año, y para ello el revendedor debe identificar en la factura dónde el agricultor debe devolverlo, además de facilitar dicho lugar. El inpEV organiza la logística y se encarga de darle al producto un destino ambientalmente correcto. El instituto cuenta con diez socios de reciclaje y cuatro sitios de incineración.

Además del destino correcto de los envases, el instituto inició un trabajo de eliminación correcta también para las sobras de los plaguicidas. Desde 2015 se han destinado correctamente 400 toneladas.

“Hay sobras cuando el agricultor simplemente no usa todo el producto o porque este estaba fuera de las especificaciones de uso. Las sobras también requieren atención al ser desechadas. El sistema ofrece esa posibilidad para que el agricultor las entregue en los puntos de recepción del sistema cuando vaya a devolver los envases vacíos, y es entonces cuando le damos el tratamiento adecuado a ese material”, explicó João.

Nueva utilidad. – Son alrededor de 31 tipos diferentes de productos elaborados a partir de los envases recogidos. Entre ellos se cuentan desde tubos de diferentes tamaños y para diferentes usos, hasta nuevos envases para plaguicidas, que la propia industria utiliza, cerrando así el ciclo de la economía circular.

Plastibras, por ejemplo, utiliza los envases para fabricar conductos corrugados, que se utilizan en gran escala en obras de infraestructura en los sectores de electricidad, telecomunicaciones y edificios comerciales y residenciales.

“En el pasado reciente, esos envases eran enterrados, quemados o desechados al aire libre, causando graves daños al medio ambiente. Hoy son reutilizados, con lo cual generan empleo y renta, además de servir como materia prima para la elaboración de diversos productos”, dice el director de la empresa, Adilson Valera Ruiz.

Social. – En 2009, el inpEV creó el Programa de Educación Ambiental (PEA) Campo Limpio con el objetivo de acercar la educación y conciencia ambiental a la población. “Aprovechando la alta capilaridad del sistema, el inpEV vio la oportunidad de ir más allá de la sensibilización de los agricultores y se estructuró para llegar a otros públicos, especialmente los niños y jóvenes que viven cerca de las unidades receptoras”, afirmó João Rando. Desde su creación, el Programa ha impactado en la vida de 2,1 millones de estudiantes de cuarto y quinto años de la Educación Básica.

En 2021, el programa consolidó un formato híbrido, distribuyendo kits pedagógicos para trabajar en el aula o de forma remota. También lanzó el curso a distancia Educación ambiental: teoría y práctica pedagógica en la gestión de residuos sólidos, dirigido a educadores de todo Brasil, no solo a los maestros de las escuelas que participan en el programa.

Tan solo en 2021, la iniciativa alcanzó a 195.300 estudiantes de 2.105 escuelas y 244 municipios. Fueron más de 72 mil accesos al webinario de lanzamiento del programa y un aumento del 101% en el número de visitantes al sitio web del programa.